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Mostrando las entradas etiquetadas como Feliz día del maestro

La mirada que nutre al maestro

Se llamaba Magdalena era alta, espigada y bonita. Llevaba el cabello largo siempre en su lugar como recién salida del salón de belleza. Su voz era aguda, vibrante y llena de matices e inflexiones. Fue mi maestra en primaria. Yo la quería mucho y deseaba tanto parecerme a ella, lo mismo que todas mis compañeras. Mi madre la apreciaba mucho y esa admiración era compartida por las demás madres de familia. ¿Saben? En ese tiempo muchos niños, muchas madres, la sociedad entera tenía otra actitud frente al maestro. No sé en qué momento se empequeñeció esa mirada y cuándo los maestros se convirtieron en profesionales cuestionados por todos, en casi "villanos" que impiden el salto cualitativo al desarrollo, a la sociedad del conocimiento. No sé bien cómo fue ocurriendo. Lo que me queda claro es que las escuelas se volvieron más complacientes a la opinión de los padres, a las leyes de mercado y a esta inmediatez meridiana que nos hace suponer que la misión de la escuela es llenar de mu...

La escuela según el diablo

Hace muchos años en algún país el diablo hizo su aparición, el traía una idea en la cabeza y trataba de convencer a la gente. Su idea era el hacer una escuela pero…¿Cómo sería esa escuela? Entonces se le ocurrió preguntar a las madres de los niños cómo era que sus hijos se comportaban y ellas empezaron a contestar con gran entusiasmo… ¡Los niños aman la naturaleza! ¡Ah… entonces los meteremos a cuartos cerrados en donde no vean ni siquiera el árbol de la esquina…! ¿Qué más les gusta? ¡Les gusta comprobar que la actividad sirve para algo! Entonces haremos de tal manera las cosas que su actividad no tenga ningún objeto - dijo el diablo. ¡Ah….! - dijo otra señora - Les gusta moverse, brincar, saltar, correr, aventar… Pues los obligaremos a estar sentados y quietos…. ¡Les gusta manejar objetos, servirse de las manos! - comentó una más. Pues que sólo manejen ideas, únicamente ideas…..¡Que no ocupen las manos! ¡Les gusta razonar! Pues que memoricen…! ¡Les gusta hablar! Que guarden silencio, ...