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Martín Adán o la insularidad hecha de palabra y tiempo


Suelo celebrar el aniversario de mis escritores tutelares leyendo su obra a mis amigos o sentada en el sofá de mi desordenada biblioteca. Martín Adán siempre ejerció especial fascinación sobre mí y es momento de compartir con ustedes uno de mis poemas favoritos.


TODO LO IGNORAS PORQUE ERES DE PIEDRA…

Todo lo ignoras porque eres de piedra,

Todo lo ignoras porque es otro el día;

Todo lo ignoras porque es otro el río

Y sigue siendo así todavía.

Nada es realidad sino de enfrente,

Y con mi mano encima, encallecida.

¡Cuando tú sepas por qué fue la ojera,

Cuando tú sepas lo de mi camisa,

Cuando lo sepas todo, piedra noble

Si lo sabes, piedra caída!

Vivían todos porque ya vivían¡

Que todo caiga, Piedra!

Todo reviva,

Todo sea,


La otra vez, el tiempo

El tiempo de minúscula e idea,

Este cuerpo de estar

Y de amor de belleza¡

No reparar en rima,

Todo sea del pie a la cabeza!

¡Toda la letra que no se interpreta

Todo será en un día,Mi sudor de verano,

Y mis pies sucios,

Y mi vida por de fuera

Todo lo que no soy y que me viva

Ya lo sé, yo enfermo de mi primavera!


(De La mano desasida)

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