Hoy mi hijo regresa de Nueva York. Cuánto lo he extrañado. Pensé que tendría más tiempo, que haría mil cosas y que escribiría otras tantas. No ha sido así. Hasta mis más minúsculas acciones matinales están ligadas a él. Actos tan simples como despertarlo en las mañanas o andar de puntillas si no tiene clases. Fueron tres semanas, tiempo suficiente para descubrir que mi vocación de soledad tal vez solo fue un sofisma que en algún momento me inventé y terminé por creer. En estas tres semanas, ni la lectura, ni la escritura…solo el cine, mi balcón y pensar mucho en lo rápido que pasaron los trece años que comparte conmigo y lo matinal de sus ansias por dejar el nido. Así te forjé, querido, fuerte, curioso, autónomo y con alma de explorador. No podía ser de otro modo, Toda la tierra siempre te será propicia. Con todo mi corazón, Bienvenido a casa, mi niño, Bienvenido a la abrigadora rutina que por ahora compartimos.
Eduardo de la Cruz Yataco falleció el 19 de enero de 2008. Escritor de literatura infantil y promotor infatigable de la lectura en jóvenes y niños. Para quienes tuvimos la suerte de conocerlo, siempre fue un referente de optimismo y sencillez. Nacido para enseñar dentro o fuera de las aulas, Eduardo era un mago que sacaba mil y un trucos para impulsar la creatividad de niños y jóvenes. Trabajó textos escolares, fue profesor universitario, conferencista, colaborador periodístico y editor entrañable que siempre tenía una frase de aliento para los que empezábamos en esos trajines, “todo libro se vende” solía ser la frase con la que nos animaba para proseguir en la dura batalla de difundir cultura en nuestro país. Un maestro de maestros fue y será Eduardo de la Cruz Yataco. Amigo desinteresado y magistral organizador. Recuerdo que hace unos años le dije que le enviaría una ponencia por Internet, “eso es cosa de brujos, chica” me respondió. Unos años más tarde, me daba su correo electrónico...
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