Ir al contenido principal

La discreción japonesa y nosotros


Todos estamos tocados por la tragedia que vive Japón. Aproximadamente 9000 víctimas y más de 13000 desaparecidos, suministros limitados, el latente temor de una catástrofe nuclear, ciudades costeras arrasadas por la furia de la naturaleza. Todo esto no terminamos de asimilarlo. Menos aún podemos imaginar qué hubiera pasado si ello ocurre en nuestro país. Nuestra infraestructura es precaria y lo es no solo por la pobreza de muchos sectores sino por la coimera irresponsabilidad de funcionarios que han permitido edificaciones sin supervisión, otorgando licencias con modificaciones de zonificación al antojo de quien recibe el soborno. No queremos ni imaginar los daños que hubiéramos sufrido. Sin embargo, hay otra precariedad mucho más destructiva y esta es la moralidad de nuestros ciudadanos. Lo que llamamos, muchas veces con dolor, la peruanidad. Alcanzo a imaginar saqueos, atropellos de todo tipo, estupro. Imagino, también, a un grupo de “vivos de todos los estratos” sacando provecho de todos las grietas de dolor. Los de siempre. Aquellos que saquearon Lima antes de la ocupación chilena, los que adularon al Leguía dictador, los que hicieron fortuna con los dólares MUC, los que se sometieron al fujimorismo por un plato de lentejas o por miedo, aquellos que revenden las medicinas de la seguridad social, aquellos que maldicen la cola preferencial, aquellos que no recordarán que cada 5 de abril es una fecha para rememorar cómo se pisotea la democracia.
En verdad, no alcanzo a imaginar cómo quedaría nuestro país después de una tragedia como la que sufren los japoneses con tanta dignidad y discreción. La diferencia es cultural. Ellos anteponen lo colectivo a lo individual. Respetan su ethos y lo privilegian. En tanto, nosotros anteponemos el egoísmo, quebramos el ethos en mil pedazos y luego ni siquiera tenemos la memoria que nos permita apartar de nuestra vida nacional a quienes lo envilecieron.Definitivamente, nuestro país debe estar en permanente alerta. Lamentablemente, sí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Semblanza de Willy Pinto Gamboa

De pronto, hoy, me llegó un nombre en los primeros minutos de mi vigilia…Willy Pinto Gamboa. Incondicional amigo, fino narrador, editor y ante todo, un abrazo abierto para acunar confidencias, decepciones y divagar sobre las razones o pretextos que nos atan a la vida. No sé si tuvimos amigos comunes. Nunca caímos en la tentación, tan propia de los escritores, de hablar de los demás. Ni mal ni bien nunca hablamos de nadie, sí mucho de narrativa, dramaturgia y poesía. Willy poseía una voz cautelosa, tibia y a ratos celebrante. Sus grandes manos permanecían quietas en largos momentos y de pronto se avivaban y parecían dibujar las locuras metafísicas que tejíamos en complicidad. Nos veíamos a menudo y siempre me pedía un artículo. Casi nunca cumplía en llevarle algo, pero igual recibía esa colosal sonrisa de bienvenida que me parecía un paréntesis en la vida de un hombre demasiado lúcido para ser simplemente feliz. Hoy sin mediar motivo, recordé a Willy, pero creo que hace mucho que extrañ...

El perro sulfúrico, novela ganadora

El perro, un noble animal que de una u otra forma merodea los títulos de algunas novelas peruanas de los últimos años. Bromas aparte, Freire acaba de ganar el premio de novela convocado por El Comercio. Transcribo la nota de El Comercio. El escritor nacional Luis Freire Sarria ganó el concurso de novela convocado por el diario El Comercio con motivo del 170 aniversario de su fundación . Freire obtuvo con la obra “El perro sulfúrico” un premio de 60 mil soles, la publicación del libro y una escultura del afamado artista plástico peruano Fernando de Szyszlo. El jurado, integrado por los peruanos José Miguel Oviedo, Alonso Cueto y Rossana Echeandía, el argentino Pablo de Santis y el mexicano Juan Villoro, concedió el premio por unanimidad entre un total de 400 obras presentadas, de las cuales diez fueron finalistas. Al anunciar al ganador, Oviedo comentó que la obra “es una novela muy entretenida” que “atrapa el interés del lector con su sentido del humor” y retrata a la sociedad limeñ...

Eduardo de la Cruz Yataco ha partido

Eduardo de la Cruz Yataco falleció el 19 de enero de 2008. Escritor de literatura infantil y promotor infatigable de la lectura en jóvenes y niños. Para quienes tuvimos la suerte de conocerlo, siempre fue un referente de optimismo y sencillez. Nacido para enseñar dentro o fuera de las aulas, Eduardo era un mago que sacaba mil y un trucos para impulsar la creatividad de niños y jóvenes. Trabajó textos escolares, fue profesor universitario, conferencista, colaborador periodístico y editor entrañable que siempre tenía una frase de aliento para los que empezábamos en esos trajines, “todo libro se vende” solía ser la frase con la que nos animaba para proseguir en la dura batalla de difundir cultura en nuestro país. Un maestro de maestros fue y será Eduardo de la Cruz Yataco. Amigo desinteresado y magistral organizador. Recuerdo que hace unos años le dije que le enviaría una ponencia por Internet, “eso es cosa de brujos, chica” me respondió. Unos años más tarde, me daba su correo electrónico...