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Navidad, ruido y nostalgia

Diciembre ha sido un mes de dolencias físicas. Impedimiento para caminar y recorte de las alas de mi espíritu navideño. El mes termina y se lleva un año lleno de descubrimientos, epifanías espirituales y de mucha pereza literaria. Un año sabático en muchos aspectos y extremadamente laborioso en otros. Arrugado y mustio, en un rincón de mi joyero, encuentro un diminuto papel que enunciaba mis intenciones para este año. Ha sido un buen año. He cumplido diez de doce intenciones; pero hay un mal sabor en el alma. No sé en qué momento le dije adiós a aquella escribana de deseos que escribió aquello. Poco importante me parece la beca que acabo de obtener, el viaje que emprenderé, las cosas que adquirí, los estudios que realicé. Más importante me parece aquello que yace en los extramuros de ese trozo de papel y que me devuelve a un sinfín de razones para la nostalgia. Nostalgia de la poesía que no regresa, de los amigos que se fueron, de las tardes de cine con mi hijo, de los ideales colectiv...

Él no está enamorado

Él no está enamorado. No de la manera en la cual el corazón estalla en mil fragmentos de noche. No lo está de la forma en que te sumerges en el punto más trivial de sus facciones y de pronto, ya no puedes respirar. Por ahora, él está enamorado del amor, enamorado de la manera como lo empezaron a mirar las chicas. Dichoso enamoramiento hecho de unas cuantas piezas de baile, mensajes de texto y mucho chat. Hace un par de semanas se negaba a ir a una celebración de quince años. Tras prometerle que no insistiría para que bailara o entablara conversación con ninguna de las asistentes, aceptó ir. Era la mesa más aburrida. Él era uno de los pocos chicos que no estaba en la pista de baile. Con algo de aburrimiento y displicencia, miraba a los danzantes sumergidos en los monótonos vaivenes del reggaeton. El baile siempre ha sido una metáfora más o menos explícita del ritual de cortejo y, expresa como pocas actividades humanas, el temperamento, la generosidad, el gregarismo o esa terca vocación ...

Cada domingo a las doce, Arturo Cavero

Es lunes. Algo de pereza. La ilusión de leer el artículo que espero cada semana. Es bueno empezar la semana con esta abrigadora rutina. Recuerdo a mi querida amiga Virginia Vílchez y leo la agenda que puntualmente publica cada semana. Tiene una queda y solitaria perseverancia. Hace dos años que tomamos un cafecito, tejimos mil proyectos y, como siempre, no volví. Tanto ruido de todas partes. Una canción resiste el bullicio de esta mañana. Arturo Cavero interpretando Cada domingo a las doce . Lo recuerdo comprando libros en una feria universitaria. Conversamos un rato. Compró uno de los míos al ver mi fotografía. Le agradecí el gesto y haberme ayudado en días anteriores cuando mi habitual torpeza provocó un verdadero estropicio de cajas de libros en el piso. Talento, sentimiento, nobleza y caballerosidad. Así vivirá en mi memoria. A continuación, les presento un artículo que expresa lo que quería decir. De modo que los libro de mis balbuceos y comparto con ustedes la precisa nota de Alo...

Empezando a extrañar a Mercedes Sosa

Cantante es el que puede y cantor es aquel que canta por que debe hacerlo. En esta ya clásica distinción de Facundo Cabral hallamos la razón de Mercedes Sosa por autodenominarse “Cantora”. El pueblo argentino la llamó “La negra” y hubo una generación que coreó sus canciones como verdaderas banderas de inflamadas utopías colectivas. Su voz era muy de tierra, humana y rotunda. Su estilo limpio de poses y artilugios. Acaba de fallecer y ya la extrañamos a cántaros. Parte de ese extrañar tiene que ver con la despedida del mundo que conocimos cuando fuimos jóvenes. Cómo van partiendo nuestros amigos, desapareciendo nuestros modestos cafecitos de tertulia universitaria, cómo se van nuestros referentes culturales y esa forma obstinadamente ingenua de creer que la paz y la equidad llegarán a ser aspiraciones universales. Cuando muere alguien como Mercedes Sosa, uno extraña el canto subjetivo en las pequeñas declinaciones cotidianas. Cómo no ponerse triste por todo eso. Cómo dejar de hacerlo. G...

Feria del Libro Ricardo Palma ya tiene sede temporal

Tal como lo imaginábamos, la Explanada del Vértice del Museo de la Nación acogerá a la Feria del Libro Ricardo Palma este año. ¿Será una sede temporal? No lo sabemos. Las constructoras compran en el momento que lo deciden manzanas enteras para proyectos inmobiliarios, los centros comerciales hacen otro tanto. ¿Qué necesitamos para que los gobiernos se den cuenta que necesitamos sedes permanentes para la sociedad civil pueda acceder a la cultura? ¿Cuándo se tomarán en serio, y en blanco y negro, las políticas culturales que impulsen la creación de espacios de promoción de cultura? Bueno, en la meridiana inmediatez en que vivimos ya es una buena noticia que por este año ya sabemos donde encontrarnos o volvernos a ver este fin de año. A continuación, la nota de prensa de la Cámara Peruana del Libro: FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA YA TIENE SEDE TEMPORAL Estimados amigos lectores:Agradecemos el respaldo multitudinario expresado –durante las últimas semanas– por los ciudadanos de nuestra Capi...

Se rompió la tradición de la Feria del Libro Ricardo Palma

La Feria del Libro en el Parque Kennedy era una sabia tradición de las pocas que persisten en nuestro espectro cultural. Cuando la semana pasada, leí un artículo de Alonso Cueto comentando la No Feria en el Parque Kennedy, no podía salir de mi asombro. Las actuales autoridades de Miraflores olvidan que Ricardo Palma fue un ilustre vecino miraflorino en cuyo homenaje existe un centro cultural y se hacía, además, cada año ese encuentro de bibliófilos, escritores, editores, libreros, intelectuales y culturosos que nos sentábamos en esa rotonda para celebrar la presentación de un libro, escuchar a un escritor admirado o curiosear por los exquisitos jirones de la nueva narrativa peruana. Era nuestra tradición y había cada vez más jóvenes, más escolares que vivían la literatura y la lectura, en particular, como un acto cercano, divertido, desenfadado y emocional. Las actuales autoridades de Miraflores esgrimen, a falta de razones, una serie de pretextos para evitar decir que para ellos la cu...

Del porqué nacer un 29 de setiembre

El 29 de septiembre es para mí, por razones maternales, el más hermoso día del año. Dado que mi parto no pudo ser normal, tuve la fortuna de poder decidir el día en que nacería mi hijo. En verdad, no lo pensé mucho. Un 29 de setiembre había nacido Miguel de Cervantes Saavedra, Miguel de Unamuno. Ambos eran escritores fundamentales en mi formación intelectual. Cada año vivo con más intensidad su cumpleaños. Atrás han quedado las espectaculares celebraciones de los primeros años. Ahora es más nuestra, más de piel y palabras. Debe ser que cada año mi amor es más grande y más sencillo y más proyectivo y más de nostalgia y más de todo lo que significa amar en la contradicción de quererlo cerca y, al mismo tiempo, fortalecer sus alas para que pueda elegir volar lejos de mí. Quería que mi hijo conociera un poco a este escritor que tiene que ver con su cumpleños, presentarle un instante en la vida de Don Miguel de Unamuno, paradojal hasta el desencuentro, de quien aprendí que hay obstinaciones...