Ir al contenido principal

Mario Delgado y la Utopía Arcaica

Hace años que no veía a Mario Delgado. Debo confesar que he seguido de cerca su trabajo y he disfrutado las propuestas teatrales que nos ha ido entregando a lo largo de una dilatada, esforzada y prolífica carrera de dirección teatra. Hace unos días fui invitada a una representación de "Los ríos profundos" de Arguedas. Qué difícil, pensé. Qué difícil llevar al teatro una obra que no fue escrita para ser representada. Tenía muchas dudas que el talento de Mario Delgado y los actores que lo acompañan (Fernando Fernández, Flor Castillo, y Juan Maldonado) consiguieran llevar a escena la ternura, la musicalidad y las dolorosas encrucijadas arguedianas.
Mis temores se fueron alejando desde los primeros minutos y al concluir la representación ya habían desaparecido para dar paso a una lectura que, sin traicionar el universo narrativo de Arguedas, enriquece la nuestra concediendo belleza a los instantes más dramáticos de la obra. Mario nos contó que vienen trabajando esta presentación desde el 2000. Al conversar con los actores, sentimos que la exploración de los sentires de los personajes de Los Ríos Profundos ha sido tal que consiguen que los asistentes pasen de lo celebratorio a la indignación, de la indignación a la tristenza de la ausencia y de ella al dramatismo de la impotencia. Esta obra merece ser presentada, como es anhelo del director y del elenco, en todos los colegios del país. Ojalá que las empresas e instituciones puedan hacer posible que Arguedas nos sea traducido masivamente por el talento de Cuatro Tablas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eduardo de la Cruz Yataco ha partido

Eduardo de la Cruz Yataco falleció el 19 de enero de 2008. Escritor de literatura infantil y promotor infatigable de la lectura en jóvenes y niños. Para quienes tuvimos la suerte de conocerlo, siempre fue un referente de optimismo y sencillez. Nacido para enseñar dentro o fuera de las aulas, Eduardo era un mago que sacaba mil y un trucos para impulsar la creatividad de niños y jóvenes. Trabajó textos escolares, fue profesor universitario, conferencista, colaborador periodístico y editor entrañable que siempre tenía una frase de aliento para los que empezábamos en esos trajines, “todo libro se vende” solía ser la frase con la que nos animaba para proseguir en la dura batalla de difundir cultura en nuestro país. Un maestro de maestros fue y será Eduardo de la Cruz Yataco. Amigo desinteresado y magistral organizador. Recuerdo que hace unos años le dije que le enviaría una ponencia por Internet, “eso es cosa de brujos, chica” me respondió. Unos años más tarde, me daba su correo electrónico...

Desde las viñas azules

Conocí a Jorge a través de su esposa Flor. De inmediato, empezó una fraterna amistad y cuando digo  fraterna es que siempre nos sentimos unidos por el amor a la poesía, nuestra posición ética y el rechazo a toda posible argolla literaria Jorge era maestro como yo. Tenía una incunable pasión por enseñar y lo ejercía incluso cuando conversaba. Tenía modos suaves y palabra aguda. Una memoria afectiva que enlazaba con un fino e irreprochable sentido del humor. Por ella, desfilaban sus encuentros y desencuentros con muchos escritores del 50 y 60. Recuedo que cuando terminaba una anécdota comentaba "era un poco vanidosito ¿no?". Así, condescendiente y distante, era Jorge con los errores ajenos.  Intercambiamos libros muchas veces y siempre que escribía una dedicatoria o nos dejaba una nota, anotaba: "Desde las viñas azules..." Hace poco he recobrado mi biblioteca, ahora mis libros están conmigo ocupándolo todo. Busco "Las viñas azules" con afán. Aún no...

Infoxicación o la gula del conocimiento

Comunidad IEBS Dos décadas atrás, cuando la galaxia de Gutemberg lo era todo, cuando los libros y revistas eran nuestra fuente del saber, también era más sencillo definir nuestros intereses, nuestras preferencias y nuestras elecciones en lo que búsqueda de la información se refiere. Somos seres narratológicas y toda línea del saber tenía una respetable duración. De aquello a la discrecionalidad disruptiva actual hay un verdadero abismo y nos hemos convertido en una suerte de voraces degustadores de cuanto se nos vaya presentando cuando nos sumergimos en esa biblioteca, babélica y laberíntica, que es la información en tiempos de lo virtual. Picoteamos por aquí y por allá y, en no pocas ocasiones, podemos aterrizar  muy lejos de los intereses que realmente tenemos.  Ya hay quienes, como Alfons Cornella, aconseja detenerse a pensar en las líneas de interés que tenemos (música provenzal, liderazgo instructivo, masajes reductores, teoría de cuerdas, etc.,). Claro que...