Steve Jobs el calígrafo que puso al mundo en nuestras manos

viernes 7 de octubre de 2011




Ha muerto Steve Jobs el genial fundador de Apple. Siempre sentí atracción por el logo en el cual se aprecia una manzana a quien alguien ha dado un mordisco. Me parecía que se trataba de una alegoría a la refundación del mundo con la virtualidad y a la perdida de la inocencia una vez que el conocimiento transforma nuestras formas de ver el mundo, a los otros y a nosotros mismos. Luego leí que Jobs quería un logo con un hombre sentado a la sombra de un árbol con una manzana en la mano (clara alusión a Isaac Newton). Y, claro, era un diseño muy complicado de ser realizado y la idea terminó en una manzana con un mordisco. Hay quienes dicen que la idea del mordisco era porque "bite" tiene similar pronunciación que la unidad informática "byte".

Como fuere, la elegancia del diseño del logo de Apple se hizo extensiva a todos los productos de Apple y todos los emprendimientos que realizó Steve Jobs. Nos apena su partida... fue un hombre resiliente, innovador... un ícono de estos tiempos.


A continuación, comparto con ustedes un discurso que pronunció en la Universidad de Stanford en el 2005 ante un grupo de graduados.


Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las más prestigiosas universidades en el mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que estuve jamás de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.

El primer relato es acerca de unir los distintos puntos.Abandoné los estudios en Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlos completamente. Así que, ¿por qué abandoné?Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió colocarme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando emergí ellos decidieron a último momento que deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca había terminado el colegio secundario. Se rehusó a firmar los papeles definitivos de adopción. Solo se avino a hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mis aranceles universitarios. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que todo se arreglaría eventualmente. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero a la distancia fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandonara la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de gaseosa para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba las 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que tropecé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio después.Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen.Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.
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Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer temprano en mi vida. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una empresa de $2 mil millones con más de 4000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada – Macintosh – un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y después me despidieron. ¿Cómo se puede ser despedido de la empresa que uno inició?Pués, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una disputa.Al tenerla, nuestro Directorio lo apoyó a él. Así que a los 30 estuve afuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado la batuta mientras que me la estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del valle.Pero poco a poco empecé a darme cuenta que todavía amaba lo que estaba haciendo. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso para nada. Había sido rechazado, pero aún amaba lo mío. Así que decidí empezar de nuevo.No me dí cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me dio rienda suelta para ingresar en uno de los períodos más creativos de mi vida.Durante los próximos cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de una maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora en el mundo, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro destacado de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en lo más recóndito del renacimiento actual de Apple. Y tenemos, Laurene y yo, una maravillosa familia juntos. Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue un trago amargo, pero creo que el paciente lo necesitaba.A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.
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Mi tercer relato es acerca de la muerte.Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir.Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intución. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser.Todo lo demás es secundario.Cuando era joven, existía una publicación maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto sucedía en los últimos años de la década de 1960, con anterioridad a la publicación mediante computadoras personales y de escritorio, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras polaroid. Era una clase de Google en edición rústica, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas prolijas e ideas importantes. Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había cumplido su ciclo, publicaron una edición final.Esto sucedía a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa de la edición final había una fotografía de un camino rural a primeras horas de la mañana, del tipo de ruta que ustedes caminarían si fueran tan aventureros. Debajo de la foto aparecían las siguientes palabras: “Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación.

Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes
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Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito.

Logo cambiado por Jonathan Mark






La PUCP más allá del poder intemporal

miércoles 5 de octubre de 2011


En tiempos en los cuales el sentido práctico de nuestro tiempo se introduce en la vida académica de la mayoría de universidades, observamos un progresivo descuido de los paradigmas de investigación, de criticidad, de sensibilidad y responsabilidad social y de los pilares de la ciudadanía. Católica es una de las pocas universidades privadas a contracorriente. Más allá de la admiración, cariño y nostalgia que me pueda inspirar la PUCP, sí estoy convencida que es necesaria para el país. En un concierto de propuestas académicas light, es importante que se mantenga una universidad que considere que el ejercicio de las habilidades superiores del pensamiento, la investigación y la búsqueda de la verdad.
Reproduzco el excelente artículo de Ricardo Uceda en torno al conflicto del que ya tanto se ha dicho.

"El Codigo Riva Agüero: Los bienes y los estatutos de la Universidad Católica son las claves de su enfrentamiento con el cardenal Juan Luis Cipriani"


"En Ciudad del Vaticano, ante la pregunta de una periodista de la agencia Zenit sobre las universidades católicas, el cardenal Juan Luis Cipriani respondió: –Nadie puede decir “este es un automóvil Toyota” si la fábrica Toyota no le pone la marca.

La frase explica una parte de las contradicciones que mantiene el Arzobispado de Lima con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). El Vaticano es la Toyota, y le está exigiendo condiciones a la PUCP para que continúe llevando su marca. El rector, Luis Guzmán Barrón, acabará este año su quinto año de gestión y será el primero en la historia del centro de estudios que no ha sido reconocido por el Papa.

La disputa, por el lado eclesiástico, se centra en si la PUCP, fundada por un sacerdote de los Sagrados Corazones y laicos católicos, ha asumido o no en su integridad la Ex corde Ecclesiae, una Constitución para las universidades católicas que aprobó Juan Pablo II y que contiene principios y normas de obligatorio cumplimiento. En sus primeras décadas la PUCP dependía del arzobispo de Lima para sus decisiones fundamentales, pero desde el gobierno militar de los sesenta cambió de régimen para autogobernarse de acuerdo con la ley.

“Los militares le expropiaron la Universidad Católica a la Iglesia”, ha dicho Cipriani. “Y a diferencia del resto de expropiaciones –añadió–, acá no ha habido devolución”. Desde que fue nombrado arzobispo, en 1999, Cipriani busca que la PUCP respete el orden canónico, un objetivo que, según su posición, no tuvieron sus antecesores, Luis Vargas Alzamora y Juan Landázuri Ricketts.

Luego de que la universidad fuera declarada “pontificia” por el Vaticano, en 1942, Landázuri fue nombrado Gran Canciller, un cargo que ahora es honorario y que antes seleccionaba la terna de candidatos para que el Papa nombrara al rector, designaba al pro-rector y aprobaba cualquier obligación económica importante.

Pero en sus memorias (Recuerdos de un pastor al servicio de su pueblo, Realidades, 1994), en el capítulo dedicado a la PUCP, Landázuri pasa por el período militar sin escribir una línea sobre el salto de la institución al mundo laico. El conflicto que resalta es el que lo llevó a renunciar al cargo de Gran Canciller, en 1973, cuando, según escribió, “un profesor y alta autoridad quebró su matrimonio y contrajo otro compromiso”. Aludiendo, sin identificarlo, al abogado Jorge Avendaño, Landázuri añadió:“Renunció a un cargo administrativo, pero persistió en retener la cátedra, lo que la universidad no evitó. Pensé que no podía avalar esta situación y renuncié a ser Gran Canciller”.

Fue la mayor crisis entre la PUCP y la Iglesia católica, hasta la de hoy. Avendaño, que es un prestigioso miembro de la Facultad de Derecho y representa legalmente a la PUCP, pudo quedarse en la universidad por el apoyo de los profesores y los alumnos. En cuanto a Landázuri, poco antes de su retiro aceptó volver a ser Gran Canciller.

Monseñor Augusto Vargas Alzamora tampoco hizo cuestión de estado. Cuando en 1991 fue promulgada Ex corde Ecclesiae, contribuyó para que los estatutos de la universidad se adecuaran a esta Constitución encuadrada en el derecho canónico, y como arzobispo de Lima dio su visto bueno a un conjunto de reformas aprobadas en 1998. Él mismo participó en la asamblea universitaria correspondiente, aprobando los cambios y presidiendo la mesa de honor.

Pero Vargas Alzamora no pudo evitar que Juan Luis Cipriani fuera designado como nuevo arzobispo de Lima, luego de que renunciara al cargo en enero de 1999, al cumplir 75 años. Antes de su retiro se le escuchó referir que el Primer Ministro del Vaticano, Ángelo Sodano, le había asegurado que no nombrarían a alguien confrontacional, y que hasta podría quedarse excepcionalmente un tiempo más como arzobispo. En realidad Sodano, sostienen fuentes del Episcopado, jugaba con Cipriani y con el Opus Dei.

En la PUCP, en un ambiente antifujimorista, el nuevo cardenal era percibido como un aliado del régimen y un enemigo de los derechos humanos, pero hubo cordialidad cuando el rector Salomón Lerner lo reconoció como Gran Canciller en abril de ese año, ante el claustro reunido. En su discurso, Cipriani resaltó que la universidad sea considerada “una de las mejores, si no la mejor, del Perú”.

En privado, sin embargo, no ocultaba su preocupación por la catolicidad de la universidad. “Es demasiado laica”, decía. A continuación el cardenal solicitó a Lerner una oficina para el Gran Canciller en los ambientes del Rectorado. Lerner respondió que los estatutos de la universidad no permitían una figura de ese tipo. Según una versión no confirmada –y negada por una fuente del Arzobispado–, deseaba también dar el visto bueno al nombramiento de autoridades académicas.

–Fui a una reunión donde nos explicaron eso –dijo para este artículo un profesor–. ¿Te imaginas a Cipriani aprobando nombramientos? Este no por comunista, este no por divorciado, este otro no por gay…

De todos modos, Salomón Lerner aceptó discutir con el cardenal una posible modificación de estatutos aceptable para el Vaticano. Acordaron formar una comisión: Cipriani nombró a tres delegados y el rector a otros tres. Entre junio, julio y agosto de 1999, se reunieron en siete ocasiones, y lo que resultó de aquellos encuentros, o más bien lo que no resultó, tuvo mucho que ver con los acontecimientos posteriores.

El 10 de junio de 1999, cuando comenzaron las reuniones en las oficinas del Centro Cultural de la PUCP, en San Isidro, el ambiente era de cordialidad. Así fue hasta el final. Todos se conocían, todos eran colegas, algunos hasta amigos. El ex Primer Ministro del período democrático de Fujimori, Alfonso de los Heros, integraba la delegación del cardenal junto con el vicerrector de la Universidad de Lima, Augusto Ferrero, y el experto en derecho de familia Fernando Varsi. Representaban al rector de la PUCP el ex decano de la Facultad de Derecho Lorenzo Zolezzi y los abogados Miguel de Althaus y Rogelio Llerena. En aquella primera vez quedaron definidos los puntos sobre los que giraría la discusión.

En las siguientes reuniones fueron perfilándose los asuntos en los que podía haber consenso. Era factible, por ejemplo, en lo tocante a las funciones del Gran Canciller, para el que se destinaba un papel honorario, aunque el cardenal quería enfatizar más su rol de fortalecimiento del carácter católico de la universidad. Era posible consensuar la elección del rector. Si bien no iba a ser elegido por el Papa, podía establecerse que la Asamblea Universitaria escuchara, antes de nombrarlo, la opinión del Gran Canciller. Tampoco sería problemático el tema de la catolicidad de los profesores. Los delegados de la PUCP aceptaron que se comportaran de acuerdo con las normas del derecho canónico, que exige “rectitud en la doctrina” e “integridad de vida”.

El grupo no pudo avanzar en tres puntos en los que, finalmente, no habría acuerdo. Los abogados del Arzobispado planteaban que la PUCP asumiera íntegramente el Código Canónico y las normas del Vaticano en materia de educación, o sea la Ex corde Ecclesiae, cuando la Universidad considera que tiene totalmente asumidos esos principios desde 1998. Querían además que el Vaticano aprobara los cambios estatutarios, y que el cardenal diera su aprobación a la compra y venta de bienes de la universidad. La PUCP, sin embargo, no quería dejar su carácter de persona jurídica de derecho privado canónico, que habla por sí misma y con su discurso no compromete a la Iglesia católica. Y que, además, maneja con independencia sus bienes. Respecto de las normas del Vaticano, preferían aceptar varias específicas, incorporándolas a sus estatutos, a admitir generalidades que los entregaban al derecho canónico.

Cuando las sesiones se dieron por concluidas, Cipriani hizo un informe a Roma, y se abrió un largo de período de silencio sobre los estatutos. El gran detalle fue que en ningún momento se había hablado del testamento en el que José de la Riva Agüero dejó sus bienes a la universidad.

A fines del 2005, la PUCP deseaba desalojar al Colegio Peruano Chino Juan XXIII de un terreno e instalaciones que le pertenecían. En 1975 la universidad se lo había cedido en uso gratuito por treinta años. El plazo se venció, así que el colegio tenía tres caminos: o pagaba arriendo, o compraba, o se iba. Todo estaba muy claro, salvo una circunstancia: en realidad, la PUCP había cedido los bienes al Arzobispado, y el Arzobispado los entregó al colegio. De modo que cuando la universidad invitó al Juan XXIII a negociar, su directora, Ángela León, le contestó que con quien debía hacerlo era con el cardenal.

La decisión fue adoptada por el cardenal Juan Landázuri y el rector de entonces, Felipe Mac Gregor. Landázuri había recibido el pedido de otro franciscano como él, el obispo italiano Orazio Ferruccio, quien tras haber estado preso y torturado en China recibió la misión de evangelizar en el Perú de labios del mismísimo Juan XXIII. Aprobó todo una junta administradora de los bienes legados por José de la Riva Agüero a la PUCP –a los que correspondía el inmueble– en la que un designado por el arzobispo tenía voto. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en 1975, la universidad ya no le reconocía validez a esta junta, e incluso consideraba que carecía de vigencia cuando se hizo la cesión. Por eso quería entenderse directamente con el colegio.

Cuando los abogados del Arzobispado contemplaron la situación, quisieron saber más sobre sus atribuciones en la junta. Al final, el colegio, la PUCP y el Arzobispado no se pusieron de acuerdo, y el abogado de la universidad, Jorge Avendaño, pidió a un juzgado expedir una orden de desalojo. Antes de que la sangre llegara al río el colegio compró el inmueble por dos millones y medio de dólares, y el conflicto entre la PUCP y el Juan XIII concluyó para siempre. El de la universidad con el arzobispado, sin embargo, no hacía sino comenzar.

El cardenal Cipriani sabía que el Arzobispado participaba en una junta de administración de los bienes que dejó Riva Agüero a la universidad, pero no había examinado los detalles. No conocía el marco jurídico ni había visto papeles. Recién al conocer el problema con el Juan XXIII supo que sus relaciones con la Universidad Católica podían tomar otro cariz.

El 20 de octubre de 1944, a los 59 años, Riva Agüero se sintió mal luego de un almuerzo en Barranco, y por la noche tuvo un ataque de hemiplejia. Murió cuatro días después en el cuarto piso del hotel Bolívar, donde vivía solo desde hacía cuatro años, asistido por una criada española y un mayordomo suizo. Mientras tanto, por todo Lima y sus alrededores seguían reconstruyéndose sus numerosas casas y fincas, casi todas afectadas por el terremoto de 1940. Había pensado mucho en lo que ocurriría con esos bienes. A lo largo de los años y según distintos estados de pensamiento, hizo múltiples disposiciones testamentarias, algunas veces rectificando indicaciones anteriores. En estos documentos describió sus funerales por anticipado y en forma minuciosa. En el momento de ser enterrado, en sus manos había un crucifijo de marfil y en su pecho, su insignia de catedrático de la PUCP. El ataúd de acero estaba cubierto por la bandera de la universidad.

Hijo único, soltero y solitario, al mismo tiempo que un gran sitial como político e intelectual tenía una de las mayores fortunas del Perú. Nadie de su sangre había tan cercano como para entregársela. Su madre y su tía más directa estaban muertas. No tenía hijos. A los 41 años, había redactado un testamento que permitía a San Marcos –donde estudió y era maestro– recibir sus bienes si sus tíos Enrique Riva Agüero y Rosa Julia de Osma ya hubieran muerto. Durante mucho tiempo subsistió la versión de que este era un testamento secreto que en algún momento vería la luz, demostrando al país quiénes eran los verdaderos herederos. Pero en 1993 acabó con el mito el candidato a bachiller en Derecho Carlos Carpio, al hallar en un armario del Instituto Riva Agüero una inédita copia mecanografiada del otorgamiento. Era de 1926. Aunque nunca llegó a formalizarse, el escrito revela qué universidad estaba más cerca de su corazón por entonces. En 1933 dictó su primer testamento válido, declarando como beneficiaria a la PUCP.

¿Qué ocurrió en esos siete años? Por un lado, renunció a su cátedra de Historiadores del Perú en San Marcos por la intromisión estudiantil en el nombramiento de los profesores. Por otra parte, era ateo y se convirtió en católico fervoroso. En 1934 renunció al Gabinete para no promulgar las leyes del divorcio: “No debo ni quiero, en mi calidad de Ministro de Justicia, ordenar la publicación y cumplimiento de mandatos condenados por mi razón y execrados por mi fe”. En 1938, mucho más vinculado a la PUCP, dictó otro testamento que incluyó nuevas disposiciones sobre su herencia.

En el testamento de 1933, consignó que la PUCP sería su heredera, y que una junta administradora de sus bienes se los entregaría en propiedad absoluta veinte años después de su muerte. Entretanto, podía usufructuarlos. A su vez, el testamento de 1938, ratificando la condición de heredera de la PUCP, estableció una junta administradora perpetua de los bienes para el sostenimiento de la universidad y para cumplir “encargos, legados y mandas” que testamentos cerrados establecieron: celebración de misas, cuidado de tumbas, obras pías. Estaba previsto que con el correr de los años los dos únicos miembros de esta junta serían el rector de la PUCP y una persona elegida por el Arzobispado de Lima.

Para la PUCP, las disposiciones últimas complementan las de 1933. En su visión, al haberse cumplido en 1964 veinte años del fallecimiento del benefactor, la propiedad absoluta pasó a ser de la universidad, sin derechos de un tercero sobre la gestión, y la “junta perpetua” solo tiene atribuciones para realizar los encargos menores de Riva Agüero. El Arzobispado, en cambio, sostiene que el testamento de 1938 le otorga el derecho de nombrar a uno de los dos miembros que deberían administrar para siempre los bienes donados.

Los juicios comenzaron en el 2006, mientras se disolvía el problema entre la PUCP y el colegio Juan XXIII. Entre febrero y octubre el rector Guzmán-Barrón y el cardenal Cipriani mantuvieron un intenso cruce de cartas sobre las potestades de la junta administradora. En junio, ante un pedido de Cipriani, llegó al Arzobispado un cúmulo de actas, entre ellas una del 13 de julio de 1994, por la que el rector Salomón Lerner y Carlos Valderrama, el miembro designado por el arzobispo Vargas Alzamora, dejaban sin efecto la competencia de la junta para la administración de los bienes. Cipriani y su abogado Henry Bullard miraron por primera vez el documento. En los próximos tres años se convertiría en el meollo de la controversia.

El 25 de octubre de 1994, cuando se cumplían cincuenta años de la muerte del benefactor de la PUCP, Carlos Carpio, el mejor alumno de la Facultad de Derecho, sustentó su tesis de grado. Su título: “Análisis jurídico de las disposiciones testamentarias de don José de la Riva Agüero y Osma”. El maestro de la tesis fue Jorge Avendaño, quien en su informe dio fe de la excelencia del trabajo.

Carpio concluyó que la PUCP era heredera única y universal del patrimonio de Riva Agüero, desde el primer momento de su fallecimiento, pero con la necesidad de contar con una junta perpetua de administración. Demostró además, con un memorándum inédito, que esa fue la posición oficial que asumió la universidad durante la gestión del rector Fidel Tubino.

–La tesis era buena –dice ahora el abogado de la PUCP Jorge Avendaño–, pero como ejercicio de interpretación. No comparto esa conclusión. Un maestro de tesis no tiene que estar de acuerdo con el ponente.

Avendaño presentó un recurso de amparo ante un juez civil luego de que un representante del arzobispo, Walter Muñoz, exigiera una rendición de cuentas total y la revisión del acuerdo Lerner-Valderrama del 13 de julio de 1994. Muñoz, según la demanda, habría violado derechos constitucionales de la PUCP. De propiedad, porque se atribuye para sí el derecho de la universidad a decidir libremente sobre sus bienes. De inmutabilidad de acuerdos, porque desconoce la decisión vinculante celebrada entre Valderrama y Lerner. Y de autonomía universitaria, porque sus exigencias afectan la libertad de la PUCP para administrarse.

Un juez de primera instancia declaró improcedente el recurso en octubre del mismo año, al considerar que Muñoz no era una amenaza para la PUCP: sin objetar su condición de propietaria, pidió, sencillamente, que se reuniera una junta capaz de revisar sus acuerdos. La PUCP apeló, considerando que el juez ignoró la carencia de atribuciones de Muñoz, y la Corte Superior desestimó su pedido. Una queja contra esta decisión ha sido rechazada por la Corte Suprema, mientras el Tribunal Constitucional alista un fallo sobre el asunto de fondo referido a la presunta violación de derechos constitucionales. En la vía civil hay dos demandas contrapuestas, dirigidas a interpretar los testamentos. Entre el amparo y estos procesos, el conflicto judicial podría demorar varios años.

No existe información confiable respecto de cómo ejerció sus funciones la junta administradora de los bienes de Riva Agüero en los primeros años de su mandato. El testador había designado como titulares a tres personalidades de su confianza, y a otros tantos suplentes para cuando los primeros murieran o estuvieran impedidos, y ordenó finalmente que cuando ya no quedara ninguno disponible la conformaran el rector y alguien designado por el arzobispo de Lima. El último sobreviviente de los nombrados originalmente, Francisco Mendoza y Canaval, renunció en 1957, y recién entonces comenzó la coadministración entre el rector y el que elegiría el arzobispo. En la práctica, sin embargo, la universidad no tuvo contraparte.

El cardenal Landázuri designó a Germán Ramírez Gastón, el tesorero de la PUCP. Las reuniones de la junta eran un despacho entre el rector y su administrador. En 1964, cuando se cumplieron veinte años de la muerte de Riva Agüero y era el momento –de acuerdo con la tesis de la PUCP– de que por disposición del testamento de 1933 la junta administradora entregara los bienes a la universidad, nadie se ocupó de que aquello ocurriera. No hay registros de ninguna interpretación jurídica de entonces que contradijera la continuación de la gestión conjunta. Pero con los años empezaron a surgir problemas por la doble contabilidad. La comercialización de lotes del fundo Pando y Plaza San Miguel, la operación económica más importante de la PUCP, no se registró en sus libros sino en los de la junta. Varios informes de auditores externos aconsejaron pasar todos los registros de los bienes a los libros de la universidad, y dejar en la contabilidad de la junta solo los arrendamientos de casonas, que servirían para pagar las misas y limpiar los mausoleos conforme lo había dispuesto Riva Agüero.

Cuando Ramírez Gastón renunció, en 1993, el cardenal Augusto Vargas Alzamora nombró a Carlos Valderrama, un experto en Derecho eclesiástico y profesor de la universidad. Pero Valderrama nunca asumió que representaba al arzobispo. Su interpretación jurídica era que, una vez designados, los albaceas ejercen de por vida, actúan de acuerdo a su propio criterio y solo pueden ser reemplazados si renuncian. Al mismo tiempo era asesor del cardenal en el Arzobispado, y se reunía con él dos veces por semana para hablar de todo menos de los bienes de la universidad. Ese año aprobó, con el rector Hugo Sarabia, la venta de una casa que tuvo Riva Agüero en el jirón Puno, cuyo importe serviría para que la PUCP terminara de construir el Centro Cultural de San Isidro. De allí para adelante solo se concentró en vigilar el cumplimiento de las mandas del testador con el producto del arriendo de las casonas.

El 13 de julio de 1994 Valderrama suscribió con el rector Lerner la famosa acta que declara a la universidad en posesión absoluta de los bienes heredados. El texto añade que la PUCP debía continuar administrándolos de acuerdo con el testamento de 1933, y que la adecuada interpretación de la última voluntad de Riva Agüero al crear una junta fue la de asegurar los recursos para perpetuar las mandas. Valderrama ha dicho en privado que la decisión fue consultada con el cardenal Vargas Alzamora. El recurso de amparo de la PUCP sostiene que habiendo transcurrido diez años del acuerdo, el mismo es ininpugnable de acuerdo con el sistema jurídico peruano. –Yo creo que ese fue un acuerdo dictado por motivos políticos, ante el inminente retiro de monseñor Vargas Alzamora, y, no me sorprendería, adoptado en fecha posterior a la que figura en el acta –dijo para este artículo un prominente miembro del Opus Dei–. No lo podemos probar, pero no se explica por qué el documento recién aparece doce años después.

En el 2000 Cipriani escribió al rector designando al abogado Henry Bullard como miembro de la junta, pero Valderrama, fiel a su tesis de que su nombramiento era perpetuo, se mantuvo en su función. Renunció un año después, pero Bullard tampoco pudo asumir. La PUCP puso a la junta en la congeladora mientras el país se conmocionaba con la caída de Fujimori y el estallido de múltiples denuncias de corrupción.

Entre otros bienes muebles e históricos de gran valor, la PUCP heredó dos fundos, once fincas y dos terrenos. Hasta la donación, prácticamente no tenía bienes. Ahora mismo, 65 años después de la muerte de su benefactor, el terreno y edificaciones del antiguo fundo Pando, donde están sus instalaciones, representa el cincuenta por ciento de su patrimonio, de 250 millones de dólares. La inversión inmobiliaria en Plaza San Miguel, de unos 80 millones, fue levantada sobre propiedades que fueron de Riva Agüero. Además, la PUCP cuenta con el inmueble de Centrum Escuela de Negocios, en Santiago de Surco; el Edificio Esquilache, con 5.800 m2 de oficinas y parqueos, en San Isidro; cuatro edificios de institutos de idiomas en Pueblo Libre, San Isidro, San Borja y La Molina; la Casa Riva Agüero, local del Instituto Riva Agüero, en Lima; la Casa O’Higgins, local del museo PUCP, en el mismo distrito; la Casa Plaza Francia y la Casa Camaná, donde funcionan diversos institutos académicos, también en Lima, entre los más importantes.

Si el Arzobispado gana el juicio, en buena medida tendría un peso decisivo sobre la gerencia de la universidad. Su demanda enumera 75 propiedades de la PUCP, cada una de las cuales sería inscrita en registros públicos con el cargo de una coadministración.

A diferencia del conflicto judicial, la controversia religiosa tiene plazos y contornos más imprecisos. Para las actuales autoridades los estatutos ya están adecuados a Ex corde Ecclesiae, pero admiten la posibilidad de una nueva reforma, siempre y cuando ni sus bienes ni su gobierno dependan del Vaticano, y específicamente de Juan Luis Cipriani.

El cardenal no es objeto de simpatías entre profesores y alumnos. En el 2003, cuando por última vez fue a inaugurar el año académico como Gran Canciller, los representantes estudiantiles se retiraron de la sala. A su vez, en el 2007, Cipriani se negó a celebrar la misa por los noventa años de la universidad, y tampoco permitió la presentación del auto sacramental La vida es sueño por la PUCP en el atrio de la Catedral de Lima.

La universidad está fuertemente influida por los jesuitas, rivales históricos del Opus Dei dentro de la Iglesia. Si la herencia de Riva Agüero permitió el desarrollo económico de la universidad, los jesuitas le imprimieron solvencia académica y la convirtieron en una fábrica de profesionales interesados en el manejo del Estado, sobre todo en las áreas de Derecho y Ciencias Sociales, donde proliferaron izquierdistas. Por allí pasaron buena parte de los marxistas conocidos, pero también Alan García, Lourdes Flores y el empresario Roque Benavides, que preside la asociación de egresados. En el 2006, la mayoría de los candidatos presidenciales habían estado en la universidad.

Los dos planos del conflicto, el religioso y el legal, coexisten públicamente. El 9 de junio el Arzobispado reveló que la Asamblea de la Conferencia Episcopal Peruana, por unanimidad, acordó enviarle una carta a la PUCP reclamándole adecuación a los principios de la Ex corde Ecclesiae. Otra vez el mismo pedido de que su vinculación con la Iglesia y la naturaleza eclesiástica de su patrimonio queden expresamente plasmadas en sus estatutos. –Es una cuestión de obediencia –dijo una fuente del Arzobispado–. Si son católicos, deben obedecer a la Iglesia.

La PUCP respondió recordando que ya se regían por los principios de la Ex corde Ecclesiae, pero el acuerdo de los obispos fue tomado por unanimidad, en la misma Asamblea en la que monseñor Cipriani perdió por tercera vez las elecciones para ser presidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Monseñor Miguel Cabrejos, el arzobispo de Trujillo, le ganó por un voto. Cabrejos encabeza una corriente que contrapesa al cardenal, y que posiblemente también jugará un rol en el conflicto de mayores proporciones que se avecina".

La cultura del esfuerzo está en crisis

miércoles 18 de mayo de 2011

Encontré este interesante conversatorio sobre la crisis de la cultura del esfuerzo. Prometo postear al respecto uno de estos días. Por el momento, compartamos este video:

Ernesto Sábato en el adiós

miércoles 4 de mayo de 2011

Ernesto Sábato ha partido. Deja muchas lecciones de vida y muchas honduras de la razón y la pasión sembradas en sus novelas. El 24 de junio de 1911 hubiera cumplido cien años dedicados a seguir los vientos de sus propias convicciones: cambió el laboratorio de físico núclear por la angustia de la hoja de papel en blanco, la comodidad de un escritor laureado por la defensa de los derechos humanos y una indeclinable convicción política. Nos deja su informe Nunca más que es un alegato contra las políticas de seguridad del estado en nombre de las cuales la dictadura argentina. Nos deja una obra sólida, con un estilo conciso y una facilidad para sumergirnos en los insondables y feroces abismos de la pasión, la soledad, y la zozobra moral. Sobre héroes y tumbas, El túnel, Abaddon el exterminador, Antes del fin, La resistencia son parte de la herencia que nos deja y que ya tienen vida propia. De La resistencia, comparto con ustedes un texto que nos conduce a las preocupaciones de Sábato en los últimos años.



Pero hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse. No mirar con indiferencia cómo desaparece de nuestra mirada la infinita riqueza que forma el universo que nos rodea, con sus colores, sonidos y perfumes. Ya los mercados no son aquellos a los que iban las mujeres con sus puestos de frutas, de verduras, de carnes, verdadera fiesta de colores y olores, fiesta de la naturaleza en medio de la ciudad, atendidos por hombres que vociferaban entre sí, mientras nos contagiaban la gratitud por sus frutos. ¡Pensar que con Mamá íbamos a la pollería a comprar huevos que, en ese mismo momento, retiraban de las gallinas ponedoras! Ahora ya todo viene envasado y se ha comenzado a hacer las compras por computadora, a través de esa pantalla que será la ventana por la que los hombres sentirán la vida. Así de indiferente e intocable.

Charles Chaplin contra el Gran Dictador

viernes 15 de abril de 2011

Chales Chaplin nació un 16 de abril de 1889 en el Reino Unido. Cuando hablo de resiliencia siempre pienso en él. Un chiquillo aplastado por la extrema pobreza, la tragedia familiar y el trabajo infantil informal y, sin embargo, un talento que resistió la adversidad y que se fortaleció con ella para ser el esplendoroso actor que conocimos. He visto con deleite creo que todas sus películas y una de las que me viene a la mente en tiempos de zozobra electoral es la película "El gran dictador" (1940). En ella, casi al final hay un momento en el cual un barbero judío es confundido con el dictador Adenoid Hynkel. El barbero pronuncia un discurso intenso, emotivo, humanista contra el espíritu mismo de las dictaduras que siempre serán una abominación. Es una película genial, no dejen de verla. «Lo lamento mucho, pero no quiero ser dictador. No quiero conquistar ni gobernar a nadie. Deseo ayudar a todos, judíos, gentiles, negros y blancos… Todos nosotros queremos ayudarnos uno al otro, los seres humanos somos así, queremos vivir para la felicidad del otro; no su desgracia... No queremos odiarnos o despreciarnos uno al otro... En este mundo hay lugar para todos y la tierra es rica, y a todos puede alimentar... La vida puede ser libre y hermosa, pero hemos perdido el rumbo; la codicia ha envenenado el alma del hombre, ha dividido al mundo con barricadas de odio, nos ha sumergido en la desgracia y un baño de sangre... Hemos desarrollado la velocidad, pero nos encerramos en nosotros mismos, la maquinaria que nos da la abundancia nos ha dejado con falta de ella... Nuestra sabiduría nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia nos ha hecho duros y desconsiderados. Pensamos demasiado y sentimos tan poco. Más que maquinaria necesitamos humanidad; más que inteligencia, cortesía y bondad... Sin esas cualidades, la vida será violenta, y todo estará perdido... El avión y el radio nos han acercado entre nosotros; la naturaleza misma de estos inventos clama por lo bueno que hay en el hombre, clama por la fraternidad universal y la unión de las almas... Aun ahora, mi voz llega a través del mundo, millones de desdichados, hombres, mujeres y niños; victimas de un sistema que lleva al hombre a torturar y encarcelar inocentes... Para aquellos que me pueden oír, les digo: ¡No desesperen! La desgracia que nos aqueja es tan solo la muerte de la codicia, el resentimiento de hombres que temen al progreso de la especie humana; el odio del hombre pasará y los dictadores morirán, y el poder que le arrebataron al pueblo, volverá al pueblo... Y en tanto los hombres den la vida por ella, la libertad no ha de perecer... ¡Soldados, no os sometáis a las bestias! Hombres que os desprecian y esclavizan, que en nada valoran vuestras vidas y os dicen que hacer, que pensar o que sentir... y os martirizan y tratan como ganado; ! inútil carne de cañón!... No os sometáis a estos engendros, mitad hombre, mitad maquina; Con mente de maquina y corazón de maquina. Vosotros no sois maquinas, no sois ganado, ¡sois hombres! ¡Y en vuestros corazones amáis a la humanidad! No odiáis, ni vivís para el odio, el rechazo a todo lo que es natural... ¡Soldados, no peléis por la esclavitud, pelead por la libertad!... En los libros sagrados está escrito: "El reino de Dios está dentro del hombre". No un hombre, no un grupo de hombres... ¡sino en todos los hombres!... Y vosotros el pueblo, ¡vosotros tenéis el poder!, el poder de crear maquinas, el poder de crear felicidad, ¡vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer está vida libre y hermosa! De hacer de esta vida, una aventura maravillosa... Entonces en nombre de la democracia, ¡ejerzamos ese poder!... ¡A unirnos todos ya! Peleemos por un mundo nuevo, un mundo decente... que le dé al hombre la oportunidad de trabajar, que os de a todos un futuro y todas las edades, seguridad... Fue prometiendo estas cosas que las bestias llegaron al poder; pero mienten, no tienen la intención de cumplir la promesa, ¡nunca lo harán! ¡los dictadores se hacen libres a ellos mismos pero esclavizan al pueblo! ¡luchemos nosotros para cumplir esa promesa! ¡luchemos para hacer al mundo libre! Para acabar con las barreras nacionales, para acabar con la codicia, el odio, la intolerancia... Peleemos por un mundo en que reine la razón; en que la ciencia y el progreso conduzcan a la felicidad de todos los hombres... ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!"

Un día como hoy... el infame autogolpe

martes 5 de abril de 2011


Hoy la Sra. Fujimori ha intentado justificar el autogolpe del 5 de abril de 1992. Ha dicho, con toda esa convicción de folletín fujimorista, que el autogolpe era totalmente necesario. ¿También eran necesarios los crímenes de Barrios Altos y la Cantuta? ¿También fue necesario el endiosamiento que el fujimorato hizo de Montesinos? ¿Era impostergable sumir al país en semejante miseria moral? Cómo detesto ver los cartelones de las viejas caras del fujimontesinismo, las "geishas", los escuderos intocables, el carnaval, esa pesadilla de la que parecía tan difícil despertar.
En estos días estuve ojeando el diario que escribo sobre mi hijo y he hallado pasajes que la memoria no recuperaría con tal nitidez. Lo comparto con ustedes.

16 de abril 2000
Querido hijo, soy voluntaria en Tranparencia, una Asociación de la sociedad civil que trató de prevenir el fraude electoral en un proceso viciado desde sus orígenes:
1. Poder ejecutivo que mantiene cautivo al poder judicial, legistivo y electoral (sic)
2. El candidato presidente (Fujimori) postula anticonstitucionalmente pues va a la reelección de la reelección. Para hacerlo, desapareció el Tribunal de Garantías Constitucionales. Así un congreso genuflexo daría una ley de Interpretación auténtica (según esta bofetada a la verdad, esta sería la primera reelección)
3. Una prensa radial, televisiva y periodística absolutamente servil y ayayera. Te cuento que el día del mitin del candidato inmoral (Fujimori) todos los canales de señal abierta pasaron "en cadena" o mejor dicho "encadenados" todo el mitin del candidato presidente. Salvo el canal 11 con un programa de Farándula que se ha convertido en programa político para darle voz a la oposición. Es de un chico que se llama Beto Ortiz.
4. Los días previos a las elecciones, El Comercio descubrió y reveló la existencia de una verdadera fábrica de falsificación de firmas con las que se inscribió el candidato presidente.
5. El día de las elecciones, en muchos colegios no apareció la franja del candidato Toledo (era la del último recuadro). En otras aparecía con una película de cera para que el lapicero no pudiera marcar.Pero, lo fuerte del fraude ha estado en el "acomodo" de fujimoristas como presidentes y miembros de mesa principalmente en los conos y provincias. Allí donde la oposición no tuvo personeros en el número suficiente. El diario La República y El Comercio han denunciado que en 683 mesas figuran un promedio de 400 sufragantes cuando lo real es que las mesas estén constituidas por un promedio de 170 electores ya que la ley establece un máximo de 200 electores.
6. A las cuatro de la tarde, los "flash" de las encuestadoras de los canales 4 y 5 arrojaban los siguientes resultados: PERU POSIBLE 48% - Perú 2000(Fujimori) 42% Todos lo vimos y, sin embargo, al mejor estilo del surrealismo chicha, tuvimos a pocas horas: Perú Posible - 40% y Perú 2000 48.93%
Desde el domingo 9, miles de personas marchamos pacíficamente por las apáticas calles de Lima, la postura de la Defensoría del pueblo y otras organizaciones de la sociedad civil impidieron que se consumara el fraude pues el dictador pretendía ganar en primera vuelta. Hijo, habrá segunda vuelta y tu madre forma parte de todo ese colectivo que quiere rescatar la democracia y la conciencia moral de nuestro país.Ya me has acompañado a lavar la bandera y algún día, espero, que tengas la misma convicción democrática.

Adios a Elizabeth Taylor

miércoles 23 de marzo de 2011

Cuando era adolescente y vi Cleopatra con la actuación de Elizabeth Taylor pensé que era la mejor de sus películas. Con los años, escuché decir que era una actriz muy linda, pero de escaso talento. Lo creí a medias. Hasta que tuve la oportunidad de ver ¿Quién le teme a Virginia Woolf? es una película imperdible que no me canso de recomendar a mis amigos. Una actuación impecable en contrapunto con la del gran Richard Burton. Definitivamente, Liz Taylor tuvo momentos largamente memorables en el cine y nunca tendremos una Cleopatra más altiva y majestuosa que ella.
Su hijo Michael Wilding ha emitido un comunicado donde dejó dicho:
"Mi madre era una mujer extraordinaria que vivió su vida al máximo, con gran pasión, humor y amor.
"Aunque su pérdida es devastadora para todos los que la rodeábamos y la queríamos, siempre estaremos inspirados por su increíble contribución a nuestro mundo. Su destacable trabajo en el cine, su éxito como empresaria, y su defensa valiente e implacable en la lucha contra el VIH y el SIDA, todo hace que nos sintamos increíblemente orgullosos de lo que logró.
"Sabemos, es muy simple, que el mundo es un lugar mejor porque mamá ha vivido en él. Su legado nunca se desvanecerá, su espíritu estará siempre con nosotros, y su amor vivirá para siempre en nuestros corazones."