Hace más de un mes que no posteo. Las vacaciones de mi hijo acaparaban las pocas horas que el trabajo me dejaba. Mañana debería empezar las clases; pero, claro, como siempre "el primer día no se hace nada", "ninguno de mis amigos va el primer día". Este año por fin accedí a sus reclamos de inicio escolar. Tal vez porque llevo semanas de agotadoras jornadas laborales, tal vez porque desconozco esta voz adolescente que me habla con firme tenacidad, tal vez porque son pocos los años que van quedando para que él pida mi consentimiento para tomar decisiones. Cómo ha crecido. Qué pequeña voy quedando a su lado. Sus trece años parecen tan lejanos de aquel niño ansiado que llegó a mi vida para darme ligereza, sentido del humor y un mar de paciencia. Recuerdo que escribí un poema cuando era tan pequeño que sobraba en mi abrazo. Lo comparto con ustedes. POEMA DE AMOR PARA MAGARI Tu rostro breve. Aliento de leche y luz. Me traes noticias del paraíso Tus frases cortas. Verbo de...