Ir al contenido principal

Mario Delgado y la Utopía Arcaica

Hace años que no veía a Mario Delgado. Debo confesar que he seguido de cerca su trabajo y he disfrutado las propuestas teatrales que nos ha ido entregando a lo largo de una dilatada, esforzada y prolífica carrera de dirección teatra. Hace unos días fui invitada a una representación de "Los ríos profundos" de Arguedas. Qué difícil, pensé. Qué difícil llevar al teatro una obra que no fue escrita para ser representada. Tenía muchas dudas que el talento de Mario Delgado y los actores que lo acompañan (Fernando Fernández, Flor Castillo, y Juan Maldonado) consiguieran llevar a escena la ternura, la musicalidad y las dolorosas encrucijadas arguedianas.
Mis temores se fueron alejando desde los primeros minutos y al concluir la representación ya habían desaparecido para dar paso a una lectura que, sin traicionar el universo narrativo de Arguedas, enriquece la nuestra concediendo belleza a los instantes más dramáticos de la obra. Mario nos contó que vienen trabajando esta presentación desde el 2000. Al conversar con los actores, sentimos que la exploración de los sentires de los personajes de Los Ríos Profundos ha sido tal que consiguen que los asistentes pasen de lo celebratorio a la indignación, de la indignación a la tristenza de la ausencia y de ella al dramatismo de la impotencia. Esta obra merece ser presentada, como es anhelo del director y del elenco, en todos los colegios del país. Ojalá que las empresas e instituciones puedan hacer posible que Arguedas nos sea traducido masivamente por el talento de Cuatro Tablas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La escuela según el diablo

Hace muchos años en algún país el diablo hizo su aparición, el traía una idea en la cabeza y trataba de convencer a la gente. Su idea era el hacer una escuela pero…¿Cómo sería esa escuela? Entonces se le ocurrió preguntar a las madres de los niños cómo era que sus hijos se comportaban y ellas empezaron a contestar con gran entusiasmo… ¡Los niños aman la naturaleza! ¡Ah… entonces los meteremos a cuartos cerrados en donde no vean ni siquiera el árbol de la esquina…! ¿Qué más les gusta? ¡Les gusta comprobar que la actividad sirve para algo! Entonces haremos de tal manera las cosas que su actividad no tenga ningún objeto - dijo el diablo. ¡Ah….! - dijo otra señora - Les gusta moverse, brincar, saltar, correr, aventar… Pues los obligaremos a estar sentados y quietos…. ¡Les gusta manejar objetos, servirse de las manos! - comentó una más. Pues que sólo manejen ideas, únicamente ideas…..¡Que no ocupen las manos! ¡Les gusta razonar! Pues que memoricen…! ¡Les gusta hablar! Que guarden silencio,…

Carlos Lissón Beingolea, padre de la geología peruana

Un 16 de mayo de 1947 fallecía en el Perú uno de los sabios más originales y esforzados que haya producido nuestra tierra. Carlos Lissón Beingolea había nacido un 17 de setiembre de 1868. Pertenece a una generación de intelectuales y científicos de la talla de Scipion LLona, Julio C. Tello y Federico Villarreal. Su niñez y juventud están impregnadas de mucha curiosidad intelectual, sobre todo en ciencias. Cuando ingresa a la Escuela Nacional de Ingenieros, decide estudiar Ingeniería de Minas y, al egresar, decide dedicarse a la docencia universitaria y a la investigación. Fueron numerosos sus aportes a la ciencia y nutridos los esfuerzos que realizó para divulgarla. En esta ruta, tenemos que llegó a fundar la Sección de Ciencias Fisicas y Geológicas que vendría a ser la Primera Escuela de Geología del Perú.

Lissón recibió muchas distinciones y reconocimiento a su obra. Llegó a ser rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y dirigió La Escuela de Ingnieros de Minas. Es para …

Alfonsina Storni y Horacio Quiroga

La amistad con Quiroga fue la de un entrañable desencuentro. Eran tan diferentes los dos. Norah Lange refiere que en una de reunión a la que habían concurrido varios escritores, iniciaron el juego de las prendas. El juego consistía en que Alfonsina Storni y Horacio Quiroga besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Quiroga. Este, con un movimiento rápico, escamoteó el reloj precisamente en el instante en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. La dilección de Quiroga se halla presente en varias de las cartas que escribiera entre 1919 y 1922. Alfonsina sintió un afecto muy especial por Quiroga; sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no se decidió a acompañarlo.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Nunca se recuperó del todo de este mal y, a partir de su aparición, empezó en ella un progresivo enclaustramiento en su propio hogar.

En 1936 se suicida su entrañable am…