Ir al contenido principal

Don Quijote o el placer de leer a Cervantes


Una de las experiencias más gratificantes de mi experiencia lectora ha sido leer con mi hijo El Quijote (sí, ya sé que el nombre completo de la obra es más largo, pero así es más íntimo y cercano). Lo leíamos antes de dormir y para los dos era divertidísimo imaginar los escenarios, los gestos y la voz de este loco genial hablándoles a los venteros, trocando aldeanas en princesas y confundiendo delincuentes por nobles hombres cautivos. A medida que avanzábamos la lectura, Don Quijote despertaba nuevos asombros y Sancho también ganaba puntos en nuestra simpatía. Qué envidia sentía entonces de tener el valor de correr tras los sueños, de conservar la regia obstinación de actuar de acuerdo a los valores en los que se cree por propia elección. Y Sancho, el entrañable Sancho es un hombre paciente que, en el fondo también tiene la fuerza de seguir un sueño, una mítica isla del cual sería gobernador. Ni hablar de los episodios intercalados que son sugestivas historias que van más allá del mensaje aparente. Cuando llegábamos a estos episodios, nos deteníamos con cierta gravedad para poder comentar los sucesos. Mi hijo siempre ansioso por regresar al otro carril de la narración.

En la segunda parte, Sancho va tomando los ideales de Don Quijote y ambos reciben el escarnio, la burla de quienes no toleran a los soñadores, ellos, los mismos de siempre, alientan a toda una corte a mofarse de nuestros personajes, sin saber que la fe en un ideal nos proporciona un traje blindado a prueba de ataques de cualquier tipo.

En nuestra última mudanza se nos escondió nuestro libro compartido. Estoy segura que la sagacidad de Don Quijote quiso que nos tomáramos un tiempo para extrañarlo y valorar la inteligencia de su creador, Don Miguel de Cervantes Saavedra. Ya lo encontraremos, esta vez y muchas veces más en en transcurso de nuestras vidas y en esos reencuentros ojalá se vayan abariendo puertas para nuevos lectores se vayan sumando a la billonaria legión de admiradores de Don Quijote de la Mancha.

Comentarios

SANDRA ha dicho que…
Es muy cierto martha, la fe en un ideal, es como un traje blindado que nos proteje del poco optimismo de aquellos que no creen en las ilusiones... Talvez no te acuerdas de mi, pero yo si de ti. Me encantaban tus clases de literatura alla por los 1999, uff que lejos parece eso.. recuerdo ese anio porque fue cuando Günter Grass, con su Tambor de Hojalata gano su nobel de literatura y tu nos deleitabas todas las tardes con su lectura. recuerdas?. Hoy gracias a que escuche una cancion que me llevo a esas epocas y aprovechando que es domingo, quise hacer un filtro de muchos de los profesores de esa epoca en la acedemia trilce.. y mira.. que gusto me da saber de ti y tu blog.
espero saber mas de ti..

Recierdos desde espana!

San

Entradas populares de este blog

La escuela según el diablo

Hace muchos años en algún país el diablo hizo su aparición, el traía una idea en la cabeza y trataba de convencer a la gente. Su idea era el hacer una escuela pero…¿Cómo sería esa escuela? Entonces se le ocurrió preguntar a las madres de los niños cómo era que sus hijos se comportaban y ellas empezaron a contestar con gran entusiasmo… ¡Los niños aman la naturaleza! ¡Ah… entonces los meteremos a cuartos cerrados en donde no vean ni siquiera el árbol de la esquina…! ¿Qué más les gusta? ¡Les gusta comprobar que la actividad sirve para algo! Entonces haremos de tal manera las cosas que su actividad no tenga ningún objeto - dijo el diablo. ¡Ah….! - dijo otra señora - Les gusta moverse, brincar, saltar, correr, aventar… Pues los obligaremos a estar sentados y quietos…. ¡Les gusta manejar objetos, servirse de las manos! - comentó una más. Pues que sólo manejen ideas, únicamente ideas…..¡Que no ocupen las manos! ¡Les gusta razonar! Pues que memoricen…! ¡Les gusta hablar! Que guarden silencio,…

Carlos Lissón Beingolea, padre de la geología peruana

Un 16 de mayo de 1947 fallecía en el Perú uno de los sabios más originales y esforzados que haya producido nuestra tierra. Carlos Lissón Beingolea había nacido un 17 de setiembre de 1868. Pertenece a una generación de intelectuales y científicos de la talla de Scipion LLona, Julio C. Tello y Federico Villarreal. Su niñez y juventud están impregnadas de mucha curiosidad intelectual, sobre todo en ciencias. Cuando ingresa a la Escuela Nacional de Ingenieros, decide estudiar Ingeniería de Minas y, al egresar, decide dedicarse a la docencia universitaria y a la investigación. Fueron numerosos sus aportes a la ciencia y nutridos los esfuerzos que realizó para divulgarla. En esta ruta, tenemos que llegó a fundar la Sección de Ciencias Fisicas y Geológicas que vendría a ser la Primera Escuela de Geología del Perú.

Lissón recibió muchas distinciones y reconocimiento a su obra. Llegó a ser rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y dirigió La Escuela de Ingnieros de Minas. Es para …

Alfonsina Storni y Horacio Quiroga

La amistad con Quiroga fue la de un entrañable desencuentro. Eran tan diferentes los dos. Norah Lange refiere que en una de reunión a la que habían concurrido varios escritores, iniciaron el juego de las prendas. El juego consistía en que Alfonsina Storni y Horacio Quiroga besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Quiroga. Este, con un movimiento rápico, escamoteó el reloj precisamente en el instante en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. La dilección de Quiroga se halla presente en varias de las cartas que escribiera entre 1919 y 1922. Alfonsina sintió un afecto muy especial por Quiroga; sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no se decidió a acompañarlo.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Nunca se recuperó del todo de este mal y, a partir de su aparición, empezó en ella un progresivo enclaustramiento en su propio hogar.

En 1936 se suicida su entrañable am…