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Empezando a extrañar a Mercedes Sosa

Cantante es el que puede y cantor es aquel que canta por que debe hacerlo. En esta ya clásica distinción de Facundo Cabral hallamos la razón de Mercedes Sosa por autodenominarse “Cantora”. El pueblo argentino la llamó “La negra” y hubo una generación que coreó sus canciones como verdaderas banderas de inflamadas utopías colectivas. Su voz era muy de tierra, humana y rotunda. Su estilo limpio de poses y artilugios. Acaba de fallecer y ya la extrañamos a cántaros. Parte de ese extrañar tiene que ver con la despedida del mundo que conocimos cuando fuimos jóvenes. Cómo van partiendo nuestros amigos, desapareciendo nuestros modestos cafecitos de tertulia universitaria, cómo se van nuestros referentes culturales y esa forma obstinadamente ingenua de creer que la paz y la equidad llegarán a ser aspiraciones universales. Cuando muere alguien como Mercedes Sosa, uno extraña el canto subjetivo en las pequeñas declinaciones cotidianas. Cómo no ponerse triste por todo eso. Cómo dejar de hacerlo.
Gracias a YouTube podemos volver a verla cantar uno de sus temas más emblemáticos, La Maza.

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